Todos hemos experimentado esa dualidad en el entorno laboral: una reunión de treinta minutos que nos deja completamente exhaustos (como si nos hubieran drenado la energía vital) frente a esa charla casual de cinco minutos con un colega específico que nos devuelve el entusiasmo y el empuje.

Esta diferencia no es una simple percepción o cuestión de personalidad; es una realidad científica.

En un contexto donde la «renuncia silenciosa» (quiet quitting) y el desapego parecen ser la norma, el modelo tradicional de liderazgo basado únicamente en la autoridad y la jerarquía está agotado.

La respuesta estratégica ante esta crisis es el Liderazgo Positivamente Energizante (PEL, por sus siglas en inglés). Un enfoque que no depende de un carisma mágico, sino de la gestión de la energía relacional como un recurso estratégico renovable.

¿Qué es la energía relacional y cómo multiplica el rendimiento?

A diferencia de la energía física o mental, que se agotan tras un esfuerzo prolongado, la energía relacional desafía las leyes de la física: se autorrenueva y se intensifica con el uso.

Mientras que el resto de los activos de una empresa tienden a desgastarse con el tiempo, las interacciones positivas dentro de tu equipo generan un superávit de recursos.

Si actúas como un líder PEL, no vas a «gastar» tu propia energía para motivar a los demás a la fuerza. En su lugar, vas a crear un ecosistema donde la vitalidad colectiva se multiplica.

El investigador Owens (2016) define este fenómeno como una capacidad psicológica aumentada que permite una ejecución superior. En sus palabras:

«La energía relacional es un nivel incrementado de ingenio psicológico generado a través de interacciones con otros, que conduce a una mayor capacidad para realizar el trabajo».

El Efecto Heliotrópico: el secreto de la retención de talento

¿Por qué los empleados renuncian a los líderes y no a las empresas?

El concepto del experto Kim Cameron sobre el efecto heliotrópico explica de forma brillante por qué ciertos líderes retienen al mejor talento mientras otros lo expulsan.

Así como las plantas se orientan de forma intrínseca hacia la luz solar para sobrevivir, los seres humanos nos movemos hacia la energía que nos da vida y nos alejamos de la que nos debilita o nos apaga.

Si como líder no actúas como un «sol» organizacional, las personas de tu equipo —por pura necesidad biológica— terminarán marchitándose o buscarán luz en otra parte.

La retención de talento no es solo una estrategia fría de Recursos Humanos; es una respuesta directa al rastro energético que dejas en el día a día. Ser un líder energizante es, hoy más que nunca, la tecnología más efectiva que tienes para combatir la rotación de personal.

Las 6 virtudes del Liderazgo Positivamente Energizante (PEL)

El PEL no es un concepto etéreo o abstracto. Se trata de una metodología de alto rendimiento respaldada por 15 atributos específicos (Shea, 2023) que se agrupan en seis virtudes fundamentales.

Lejos de ser un simple «buenismo», actuar con virtud es un sistema científicamente probado para generar recursos psicológicos (bajo la conocida Teoría de Conservación de Recursos o COR).

Aquí te muestro cómo se dividen estas virtudes:

  • Trascendencia: La pieza clave. Incluye practicar la gratitud, el optimismo, la esperanza y sonreír frecuentemente. Consiste en conectar el trabajo diario con un propósito superior.
  • Templanza: Tener la capacidad de perdonar debilidades, ver los errores ajenos como oportunidades de aprendizaje y ayudar a otros a florecer sin esperar nada a cambio.
  • Justicia: Repartir las tareas más atractivas y retadoras (plum assignments) de forma equitativa, reconociendo siempre la involucración y esfuerzo de los demás.
  • Sabiduría y Prudencia: Saber escuchar de forma empática a tu equipo y enfocarte en resolver problemas en lugar de crearlos.
  • Coraje: Ser una persona genuina, auténtica y tener la audacia necesaria para movilizar redes de energía positiva en toda la organización.
  • Humanidad: Interesarte genuinamente por la vida personal, las preocupaciones y los intereses de tu equipo fuera del entorno laboral.

Diseñando organizaciones extraordinarias a través de la Desviación Positiva

El modelo de «Continuo de Desviación» de Kim Cameron nos invita a mirar mucho más allá de lo que consideramos «normal». La mayoría de los líderes se enfocan únicamente en eliminar los problemas o lo negativo para alcanzar un estado neutro de «eficacia» o «rentabilidad» (el centro del espectro).

Sin embargo, el líder PEL apunta hacia la Desviación Positiva:

[ Estado No Rentable ] <---- ( EFICACIA NORMAL ) ----> [ DESVIACIÓN POSITIVA ]
(Ineficacia) (Evitar problemas) (Excelencia y Flujo)

Tu objetivo aquí no es solo evitar que las cosas salgan mal. El verdadero reto es alcanzar la Excelencia, la Generosidad y el Florecimiento. No busques tener solamente empleados saludables o que cumplan; diseña un entorno donde las personas entren en un estado de vitalidad y flujo (flow).

Es en este lado derecho del espectro donde el honor, la confianza y la benevolencia se convierten en tus ventajas competitivas más difíciles de replicar por la competencia.

Por qué la autenticidad ya no es suficiente en el liderazgo moderno

El hallazgo más disruptivo de los estudios recientes de Shea (2026) demuestra que el modelo PEL es un predictor de compromiso y bienestar mucho más robusto que modelos clásicos como el Liderazgo Transformacional o el Liderazgo Auténtico.

Mediante análisis estadísticos avanzados (como la regresión LASSO), la ciencia ha probado que el PEL absorbe y supera el poder predictivo de esos modelos anteriores.

¿A qué se debe esto? A que el PEL introduce un mecanismo clave que los demás marcos ignoran: la transferencia activa de energía.

No basta con que seas un líder «auténtico» si esa autenticidad resulta desgastante o tóxica para tu equipo. En la era actual, debes ser, ante todo, una fuente de recursos energéticos. La autenticidad sin energía relacional se queda estática; cuando la incluyes, se transforma en un verdadero motor de cambio.

Conclusión: hacia una organización de energía renovable

El liderazgo contemporáneo ya no es una cuestión de poder, títulos o jerarquías, sino de saber gestionar los recursos humanos vitales. En una época marcada por la fatiga crónica y el estrés, el líder que cuida y fomenta la energía relacional es el único que garantiza la sostenibilidad y el rendimiento del negocio a largo plazo.

Al cerrar tu jornada de hoy, tómate un minuto para reflexionar:

Tras interactuar contigo el día de hoy, ¿tus colegas se sienten con más ingenio y vitalidad para continuar, o necesitan un descanso urgente para recuperarse de tu presencia?

La energía relacional no es un concepto romántico; es el recurso renovable más valioso y estratégico que tienes a la mano para llevar tu organización hacia una excelencia extraordinaria

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